Estocolmo, 17 ene -- Mazel hizo esta afirmación a la agencia TT después de que él mismo intentara destruir la obra, tras descubrirla durante la inauguración de "Making Differences", una exposición en el Museo Histórico de Estocolmo incluida en las actividades del fórum internacional sobre el genocidio.
La obra en cuestión es una instalación que consta de una piscina llena de agua roja, simbolizando la sangre, y un bote llamado "Blancanieves" con una foto de una sonriente Hanadi Jaradat, la activista palestina que causó la muerte de 21 israelíes en un atentado suicida el pasado octubre en la localidad de Haifa.
La instalación, colocada en el patio del museo, se denomina "Blancanieves y la locura de la verdad", y es una obra del artista sueco-israelí Dror Feiler y su esposa Gunilla.
Delante de cientos de invitados, Mazel arrancó varios cables eléctricos y arrojó el proyector a la piscina, lo que provocó un cortocircuito y una situación "realmente peligrosa" para los asistentes, declaró a TT el inspector del museo, Kristian Berg, quien escoltó a continuación al embajador a la salida del recinto.
Mazel justificó su reacción argumentando que la instalación, a la que negó cualquier valor artístico, "glorifica los atentados suicidas e invita a realizar actos terroristas".
"Es imposible considerarla una obra de arte. Es algo inadmisible y una ofensa para los familiares de las víctimas. Como embajador, no podía mostrarme indiferente ante una demencial tergiversación de la realidad", aseguró Mazel, quien el próximo lunes ha sido citado por el Ministerio de Exteriores de Suecia.
Las autoridades suecas calificaron de "inaceptable" el intento de "estropear una obra de arte, y así queremos dejarlo claro", según afirmó la jefa de prensa de Exteriores, Anna Larsson.
La Conferencia Internacional sobre Prevención del Genocidio tiene previsto reunir a representantes de sesenta gobiernos y organismos internacionales, así como a expertos e investigadores, en Estocolmo los próximos días 26 y 28.EFE |